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TURCÓN - Ecologistas en acción

Imaginación a la tierra

Imaginación a la tierra La Provincia, 13-7-2004

Ante la falta de atención, los agricultores del municipio [de Las Palmas de Gran Canaria] han intentado reivindicar su postura desde la cooperativa en la que se han organizado, contactando con los colegios para organizar visitas a las fincas del municipio: "Que los niños vean los procesos de germinación, de dónde sale lo que compran en el supermercado".

Se muestran firmes en la idea de que ciudad y agricultura no deben ser conceptos antagónicos, sino complementarios. "Mientras no nos alimentemos con una capsulita como astronautas, tenemos que seguir luchando por esto" defiende Juan Hernández, uno de los empresarios agrícolas de Tafira. Además de esto, otra de las iniciativas es su programa de transavilidad, que consiste en que paulatinamente los cultivos se adapten a un tipo de producción biológica que no use productos químicos corrosivos para el suelo, para el alimento y para la propia salud de los trabajadores.
"A los agricultores canarios siempre nos han acusado de maltratar la tierra. Esto es una forma de asegurar la resistencia del terreno y de ofrecer un producto más sano y a la vez más competitivo", aseguran desde la cooperativa.

Y es que, la forma de vida de las empresas familiares agrícolas de la capital se ha convertido en una lucha constante y en la búsqueda de la estrategia adecuada para resistir al crecimiento inexorable de la urbe. Actualmente sólo se produce el 20% de lo que se consume en las Islas, el 80% restante se importa desde otros países, y los agricultores quieren equilibrar estas cifras "para evitar que llegue un momento en el que tengamos que comer lo que nos digan y al precio que
elijan los de fuera". Para lograrlo necesitan más agricultores -el año pasado se retiraron 300 en toda Canarias y se incorporaron 70- y más cultivos, sin embargo, lejos de esta intención, lugares como Tafira o el Monte Lentiscal son ahora objeto de deseo de las empresas constructoras.

Juan Hernández lo sabe bien porque algunos promotores han hecho presión para edificar chalets en el paraje donde se encuentran su finca y su casa a pesar de que esté catalogada como zona de interés agrícola y paisajístico. Además de esto, deben hacer frente a la dependencia del Consejo Insular de Aguas, que les ha hecho firmar un contrato en el que se especifica que "no se harán responsables de las pérdidas ocasionadas por una mala depuración o por el corte de suministro". Aunque afirman que "el agua es de bastante buena calidad desde la aplicación de los tratamientos terciarios". Una de las principales vías de rescate del sector pasa, según estos agricultores, por cambiar la consideración social que se tiene de esta profesión. "Nadie quiere trabajar aquí porque está muy mal visto, pero las cosas cambian. Hoy lo hacemos porque esto nos gusta, aunque tengamos una carrera", subraya.

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