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TURCÓN - Ecologistas en acción

"El gas viene por moda y por negocios privados"

"El gas viene por moda y por negocios privados" CanariasAhora.com, 12-12-2004

Entrevista a Antonio Castellano Auyanet, ex-Presidente de UNELCO

La experiencia profesional de Antonio Castellano Auyanet (Arucas, 1939) en los ámbitos portuario y energético avala su rechazo a dos de los principales negocios en discusión en el Archipiélago: la reurbanización del istmo de Las Palmas de Gran Canaria y la introducción del gas natural como combustible para la generación eléctrica en las dos islas capitalinas. Licenciado en Derecho por la Universidad de La Laguna, Castellano Auyanet ejerció diferentes cargos, responsabilidad de presidente incluida, durante 25 años en Unión Eléctrica de Canarias (Unelco, ahora filial de Endesa) después de trabajar durante el periodo 1966-71 en la consignataria Millar y Cia. Presidente de Astilleros Canarios (Astican) poco más de un año y de la patronal Centro Europeo de Empresas de Participación Pública (CEEP) a lo largo del periodo 1994-2000 completan el currículum vitae del Hijo Adoptivo de la capital grancanaria desde 2003.

“Nunca me intereso el ejercicio libre de la profesión, pero me encanta, me enamora, el Derecho, conceptos y realidades que constituyen uno de los mejores uno de los mejores inventos de la especie humana. La Declaración Universal de los Derechos Humanos es la clave de la bóveda de la civilización”, subraya Antonio Castellano, de conversación profunda y pausada. Hasta duele interrumpir su discurso con una pregunta por miedo a no escuchar nunca el pensamiento que aún no se transformó en palabra. “No me gustan las novelerías, el conocer por conocer, me interesa saber. Me ha encantado siempre pegarme a los libros; veía leer, impenitentemente, a mi madre, un ama de casa y una mujer sencilla, y el ejemplo me caló”. Tolerante (“fuma; corté de un tajo hace 20 años, pero no me molesta”) y leal (“siempre; hay un verso precioso: ‘La reina era constante como un río, tenaz como un recuerdo’”), Castellano Auyanet es miembro del Partido Socialista (PSOE) desde antes de su legalización (“soy cristiano y quería defender la democracia desde una opción de izquierda moderada”), aunque ya no participa en la actividad orgánica de la formación (“Pablo Iglesias decía que socialista era el que pagaba las cuotas y yo lo sigo haciendo”). A pesar de múltiples ofrecimientos, nunca aceptó liderar las listas electorales de la formación al Cabildo grancanario o al Ayuntamiento capitalino: “Siento que tengo una cierta incompatibilidad y el argumento de fondo que he ido descubriendo a lo largo de los años es que no soy capaz de quitarle la razón a nadie si la tiene. Si la oposición presentara una opción mejor que la mía, tendría que aceptarla en conciencia, eso no me lo permitiría nunca la disciplina partidista y a mí no me da la gana”.

- Impulsor del recorte de la prolongación del dique Reina Sofia y de la Plataforma en Defensa del Frente Marítimo, contraria a la reurbanización del istmo proyectada por Autoridad Portuaria de Las Palmas, Cabildo grancanario y Ayuntamiento capitalino. ¿Qué tiene en contra del Puerto?

- (Ríe) Nada en absoluto, todo a favor del Puerto. Pero hay modos y maneras de hacer las cosas con los que puedes discrepar y en la democracia las formas tienen una importancia decisiva. Sin la forma el contenido pierde validez. El Puerto tiene que ser mimado y nunca ha sido suficientemente mimado, aunque no quiero entrar en detalles para no afectar a personas. Sigue siendo válida aquella frase de ‘el Puerto es lo primero’. Sin embargo, el conjunto de la sociedad no puede ser dirigido, en determinados aspectos, desde el Puerto, la democracia es otra cosa. La maniobra que ahora hay en marcha desacredita al Puerto, se han hecho cosas inadmisibles y no sólo durante este mandato. Por ejemplo, no haber tenido la visión hace quince años de situar la terminal de trasbordo, con aquellas enormes grúas que parecen esqueletos de dinosaurios y ese muro de contenedores herrumbientos, ha afeado la ciudad, tuvo que haberse llevado más atrás. Es necesario progresar, pero también hacerlo bien. Sin que lo pidiera, el Ayuntamiento me nombró Hijo Adoptivo de la ciudad, lo que acepté y agradezco, y en el discurso de aquella noche, sin ninguna pretensión, dije que no nos roben el horizonte, la vista al mar que ha sido nuestra desde siempre. Y Josefa Luzardo, a la que tengo una gran estima y afecto, recogió el guante y se comprometió ante la ciudadanía a recortar la prolongación del Reina Sofía, que iba a convertir la ciudad en una charca pestilente.

- Y ahora también parece casi logrado el objetivo de paralizar el proyecto del istmo tras la intervención de Madrid y Bruselas y la multitudinaria manifestación ciudadana

- Parece que no les quedará otro remedio. El Estado de Derecho tiene la virtud de acabar imponiendo la ley. La Comisión Puerto-Ciudad no tiene entidad jurídica, no tiene ningún ordenamiento interno, se constituyó, heterogéneamente, ad hoc. Por otro lado, defiendo los servicios públicos, pero depende de la gente que los gestione. Todo lo publico y la política se ha desprestigiado, porque hay mucha gente que se ha aprovechado para ganar dinero. Eso genera desconfianza y en cada operación ves algo que te provoca recelo. Cuando empezó a conocerse lo que se quería hacer allí, no nos gustó, porque que es más de lo mismo, un gran proceso de urbanización de una zona frágil. Si ves las fotos aéreas del istmo, tan pequeño, piensas que se puede partir con todo el peso que le van a echar encima (sonríe). Había una confluencia de los intereses de ecologistas, arquitectos, ciudadanos… y la Plataforma se constituyó por generación espontánea. La ciudad, con litoral en tres de sus cuatro lados, con tres frentes marítimos con La Isleta como vértice, no se puede someter a una operación que sólo tiene en cuenta la parte más frágil de todo el perímetro. Aceptamos el nombre de La Gran Marina, pero la gran marina es todo el frente marítimo, de La Laja hasta El Rincón. El istmo separado del frente marítimo sería El Gran Disparate. Proponemos un planteamiento global, de conjunto, algo que nos parece de sentido común. A nadie se le ocurre hacer un edificio empezando a diseñar una ventana. El frente marítimo es una riqueza tal de los ciudadanos que no se puede someter al acierto o al error, sobre todo, que se pueda cometer en el istmo. Nunca será acertada la operación del istmo si no está encajado en una solución que considere y ordene todo el frente marítimo. Y eso no quiere decir que nos opongamos a que se empiece por el istmo. Si hace falta empezar por ahí, de acuerdo, pero con un proyecto general para saber cuál va a ser el resultado final y no ir yuxtaponiendo pegotes. La operación del istmo sólo tiene encaje en la ordenación de todo el litoral.

- En este contexto, ¿a qué atribuye el interés y las prisas por el istmo?

- No me gusta hacer juicios de intención. Aquí ha habido la confluencia de una serie de circunstancias particulares. Primero se sale con gran trompetería, pompa y circunstancias, con los arquitectos, los proyectos. Después se comete el error de filtrar los nombres de los empresarios preseleccionados. Para añadir más confusión y enredar más el asunto, el consejero de Economía [del Gobierno de Canarias, José Carlos Mauricio] se atribuye el protagonismo casi único de la operación, aunque sólo dos semanas después ya se desentiende del istmo. Con todos estos mimbres se hace un cesto desfondado. El silogismo es la capacidad de hacer juicios lógicos, de sacar unas conclusiones de unas premisas. De entrada, se saca que la operación está más precocinada de lo que se aparentaba y tenía que haber sido objeto de conversaciones de salón. No quiero hablar de beneficios, pero debería aclarar una cuestión central: la interrelación entre política y empresa.

- Adelante.

- Toda la vida he trabajado en empresas, lo que ha sido una gran experiencia. La empresa, como concepto y realidad, es una de las grandes aportaciones de la mente humana a la organización de la sociedad, porque sin una vertebración de la economía no se hace nada. Por ello, al empresario le tengo un gran respeto y creo que se merece un gran respeto. La perversión viene desde el momento en que se da una colusión entre la política y los empresarios. Se extorsiona a los empresarios, exigiéndoles comisiones, beneficios o prebendas a cambio de decisiones políticas, léanse subvenciones o adjudicaciones, y entonces se ve en el trance de quedarse sin una obra, sin una licencia que va a caer en manos de un competidor suyo, o de tener que pasar por el aro y aflojar la pasta. Eso es corrupción y no culpo al empresario, aunque hace mal sometiéndose a esa exigencia perversa y lo ideal sería que denunciara con pruebas esa extorsión. El que hace la extorsión, el que exige el pago comete el delito de cohecho, además del de prevaricación. Y esto sucede aquí, allá, en todos los sitios. El periodista Manuel Martín Ferran, habitual del ABC, repite con frecuencia una expresión: “Donde hay subvención es inexorable la corrupción”.

- Y algunos otros la frase que dice que Canarias es un de las economías más subvencionadas del mundo, por lo que si aplicamos el silogismo…

- Exactamente. Es poner el fuego junto a la estopa, que viene el diablo y la sopla (ríe). Soy bastante escéptico con el sistema autonómico. Aunque como concepto no está mal, la gestión y los resultados son pésimos. El dinero se gasta en emplear a amigos o a familiares y en hacer las cosas a barullo. Si supiéramos cuánto dinero se ha gastado esta comunidad en estudios que ni siquiera se han abierto, que se han cubierto de polvo en los sótanos de una consejería, de un cabildo, de un ayuntamiento… Miles y miles de millones. Si se pudiera evaluar la ineficiencia de gente en cargos que no tiene ni idea de lo que gestiona, que sólo ha administrado su monedero… Me parece tremendamente decepcionante, injusto y a veces inmoral. Desgraciadamente, la corrupción es un fenómeno de las democracias, pero es abominable. Por eso, pido con frecuencia que los delitos económicos cometidos en la política, el enriquecimiento injusto con motivo del ejercicio público, no prescriban nunca, porque hay muchas formas de ocultar patrimonios, prebendas y capital en paraísos fiscales, empresas pantalla, trafico de dinero negro… Y es dinero de todos los ciudadanos; especialmente de los que menos tienen, porque todo lo que se desvía a patrimonios particulares se resta de lo que se podría invertir en las necesidades de la gente. Simpatizar o tolerar cualquier grado de corrupción es verdaderamente inaceptable y no debería tener perdón humano en una democracia.

- Hablando de subvenciones, hablemos del gas

- No tengo demasiados datos del gas, pero es lo habitual. No me sorprende para nada que las cosas se precocinen y se adjudiquen in pectore antes de tiempo. Del gas se empezó a hablar hace doce años por políticos de ATI [Agrupación Tinerfeña Independiente] y ya entonces se daban explicaciones bastante etéreas. Luego vino el gran crecimiento de la demanda de energía y la constancia más evidente de que se acaban los recursos fósiles, aunque el gas también lo es. Ahora se también se habla del cumplimiento del Protocolo de Kioto, de que Canarias reduciría sus emisiones contaminantes. Estados Unidos, que no ha firmado Kyoto, aporta más del 32% de las emisiones mundiales de CO2, China va por el 20%… Canarias representa una micronésima partícula y no tiene ninguna relevancia. Agarrarse al medioambiente es una gran hipocresía, lo que llamo la teoría de la hoja de parra transparente: me la pongo, pero me ven lo mismo. Debería patentar todos estos términos (ríe). Y desde el punto de vista del precio, todos los combustibles fósiles están en bandas paralelas. Los más caros son los líquidos como el petróleo, después está el gas y los más baratos son los sólidos como el carbón. Cada vez que sube el petróleo, suben los otros dos. Por otro lado, el petróleo se traslada hasta Canarias sin ninguna transformación. Mientras, el gas, ya que no se puede transportar por gasoducto hasta las Islas, se debe someter a una transformación en origen, convertirlo en líquido para trasladarlo en unos barcos súper especiales y muy delicados y, después, regasificarlo para almacenarlo en unos depósitos criogénicos en tierra. En definitiva, hay que añadir dos costes, uno en origen y otro en destino, y ya no resulta tan barato. Además, el gas paga sus costes si tiene en destino una industria potente que utilice el gas, intensivamente, como energía primaria y aquí no la hay. También se justificaría por una demanda de calefacción, lo que en Canarias se contesta por motivos obvios; o por una demanda importante de gas ciudad para uso doméstico, lo que supone una inversión enorme para canalizar todas la ciudades. Y por Unelco tampoco se justificaría al necesitarse la construcción de plantas de regasificación en Tenerife y Gran Canaria, cuyas dos centrales representan alrededor del 85% de la generación y demanda energética de Canarias o el 42% cada una. Todo este razonamiento quiere decir que vamos a depender de subvenciones para financiar un lujo que es sustituible por fórmulas menos costosas o, como hay tantos liberales de boquilla, que todos los costes se van trasladar al consumidor, con lo que la electricidad en Canarias será más cara que en ningún punto de Europa.

- Entonces, ¿dónde está el negocio?

- Se decide traer el gas a Canarias porque está de moda y, además, existen oportunidades de negocio para algunos privados. Tengo la teoría de la Santísima Trinidad Canaria: Inversión, Hormigón y Comisión. Inicialmente, lo atractivo es la obra civil y la compra de los equipos. Y quien venga detrás que lo enderece, da igual todo y se actúa con improvisación. Que el consejero de Economía sea el presidente de Gascan [Compañía Transportista de Gas Canarias] y decida las adjudicaciones, al menos, escama. Aunque no digo que pase nada, tú no puedes ser juez y parte. No tiene ningún sentido, los políticos no tienen que estar en los consejos de administración, tienen que poner a personas que sean técnicos y conocedores de lo que es una empresa. Cocinero a tus fogones. Es otra evidencia de que se trata de controlar todo y es lo que hace desconfiar al ciudadano.

- Incluso a los propios candidatos participar en el negocio, como empresarios con fondos de la Reserva de Inversiones de Canarias (RIC) y Cepsa.

- Accionistas canarios… Es la canción de siempre, venden a los cuatro o cinco años cuando ven que el rendimiento no es muy bueno. Estamos jugando con un servicio público, ojo con poner en manos exclusivamente privadas servicios esenciales. Los servicios básicos, como la educación, la sanidad, la energía, deben ser garantizados en todas las circunstancias y la responsabilidad última debe de ser de los gobiernos y de los Estados. El sector eléctrico recibió un billón largo de pesetas en concepto de Costes de Transición a la Competencia y qué han hecho con eso: no hay competencia real y han bajado las inversiones, sobre todo en transporte y distribución. Eso es lo malo de que el Estado no ejerza su responsabilidad. Por su parte, la petición de Cepsa de lograr una participación similar a Endesa tiene su lógica y su razón. Cepsa lleva 75 años abasteciendo eficazmente a Canarias y ha dado empleo directo e indirecto a miles de familias de las Islas, lo que merece un respeto. Me parece bien que Endesa tenga una participación importante, pero también se podría buscar un equilibrio entre ambas. ¿Por qué se tiene que menospreciar a una empresa y beneficiar a otra? Si se va por la pura y dura competencia, que compita todo el mundo, las farmacias y hasta las parroquias…

- Y si no es el gas, ¿cuál es la solución para abastecer a Canarias?

- Hay que seguir atendiendo al desarrollo de la técnica. La gran esperanza está en la fusión nuclear, no confundir con la actual fisión, en la rotura del átomo. La fusión de las partículas de hidrógeno que están en el agua, en el mar, es inagotable, pero la fórmula no será practicable o comercializable hasta dentro de 30 0 40 años. También se está trabajando bastante en la energía del hidrógeno. En cualquier caso, la solución para Canarias, una región sin energía propia y que depende totalmente del exterior, se encuentra en una mezcla entre las renovables y las convencionales, buscando más limpieza.

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