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TURCÓN - Ecologistas en acción

Paseando por las cumbres de la isla nos hemos llevado la desagradable sorpresa

Paseando por las cumbres de la isla nos hemos llevado la desagradable sorpresa

SUAVE QUE ME ESTÁS MATANDO… (VERSIÓN POLÍTICAMENTE CORRECTA)

Anselmo Marrero Tejera
José Manuel Espiño Meilán (*)
artículo de opinión publicado en www.teldeactualidad.com


¿DELICADEZA MEDIOAMBIENTAL POR PARTE DEL CABILDO?

Paseando por las cumbres de la isla nos hemos llevado la desagradable sorpresa de ver que los trabajos de silvicultura que desarrolla el Cabildo en los montes (aclarado de la arboleda) se llevan a cabo con métodos bastante destructivos, que no respetan el medio.

La retirada de los pinos cortados se hace con maquinaria pesada sin importar la pendiente del terreno y sin respetar el sotobosque, que a la sombra de los pinos crece en el lugar, con lo cual la protección del terreno en caso de aguaceros (habituales en la cumbre) desaparece provocando la aparición de procesos erosivos.

Además, se favorece la desaparición de algunas especies endémicas de la zona.

¿Los técnicos del Cabildo han previsto estos efectos?

Defiéndenos Señor de los “protectores del medioambiente” (Versión popular)

Respeto por favor, respeto por el monte y por todos los seres que lo habitan. Los espacios ajardinados, en su casa por favor.

¿Desarrollo sostenible? ¿Fomento de la biodiversidad? ¿Regulación de los montes canarios?

Muchos conceptos vacíos de contenido.

Muchas expresiones rimbombantes que aplican los técnicos pero que el pueblo, la ciudadanía traduce en: más grúas, más especulación, menos espacios públicos, más compensaciones, menos naturaleza.

Lo que sí hay es muchos asesores de políticos (¿políticos también?) incompetentes, inútiles e ignorantes, en las carteras, consejerías, concejalías o despachos que ostentan.

También hay muchos técnicos forestales, agrícolas, biólogos que afirman lo que no se sostiene, inconexos del medio en que habitan, trazados en sus despachos, sin sentimiento alguno por el espacio afectado, donde jamás leyeron a pie de naturaleza una puesta de sol, un amanecer, la realidad animal, vegetal y humana del lugar.

Es por ello que ante la frustración colectiva de muchos de nosotros (ecologistas, ganaderos, agricultores, yerberos, caminantes, ciudadanos en general…) estemos obligados a manifestar: ya está bien de utilizar los espacios naturales públicos como fincas particulares donde hacer y deshacer cuando les venga en gana.

Y viene a cuento por mil razones que iremos desgranando cuando la adrenalina, el malhumor y este no saber estar social y políticamente correcto se nos manifieste.

La última ha sido esta: ¿Qué se está haciendo con los montes de Gran Canaria?

Un paseo reciente, la ruta que desde Los Llanos de la Pez nos llevó a San Mateo pasando por el roque Saucillo, nos ofreció imágenes como estas.

• Taludes nuevos realizados con maquinaria pesada arrasando literalmente con franjas enteras de pinar.

• Entresacas donde caen los ejemplares más soberbios, los de más edad.

• Al lado mismo de los enclenques pinos que intentaban la búsqueda de la luz, tocones, maderos, leña amontonada… ¿pendiente de un asadero, una serrería, su comercialización…?

¿Otra contrata al uso? ¿Otro negocio solapado? ¿Simple despropósito y abuso del monte público?

A muchos suena que las tramas de la especulación y el pelotazo llegaron a nuestros queridos pinares.

A todos sabe a malestar, enfado, mal rollo. El silencio del espacio alterado y el solajero cascando en nuestras cabezas denuncian una agresión brutal al paisaje.

Seguro que se esconde la falacia de una protección integral de los montes de pinar, el riesgo de incendios, el peligro del monte y demás historias que ellos se inventan y nadie se las cree (algo del tipo: tu vecino es malo, defiéndete; o aquello de: mejor una guerra preventiva por si acaso; o debes ahorrar agua y energía, pero nosotros no te lo vamos a premiar- por ejemplo en los recibos de consumo- … y así tantas historias).

Lo que no se esconde y no dicen es que:

• la erosión baja ya rauda por las trochas abiertas.

• el suelo desaparece para siempre y queda la roca desnuda

• las plantas no prosperan porque las condiciones edáficas y microclimáticas (humedad, insolación, vientos…) son otras.

• los animales del bosque encuentran claros y espacios abiertos donde antes había un pinar natural.

• la masa de pinos cortada produce una cantidad insospechable de madera comercial.

Tocones que lloran savia es lo que queda al paso de las máquinas.

Al lado pisoteada o arrancada de cuajo toda la vegetación arbustiva del pinar.

Alguna moto trialera aprovecha ya estas nuevas pistas para acceder a lugares antes imposibles. ¿Llegarán los quads y los todo terrenos? Algún día hablaremos de ellos.

El pinar ya no es lo que era. Pero esto no es de extrañar, cojan la prensa diaria. No hace mucho un alto cargo de nuestra política insular dejó esta bonita sentencia:

“Los pinares de nuestra isla están llamados a ser el parque urbano de los habitantes de Gran Canaria”.

Pues si es así, sigamos imparables construyendo en todos los rincones, sigamos con el crecimiento vertiginoso poblacional sin control alguno, aumentemos las zonas de asaderos, los rallies, las pistas de motos, coches y otros vehículos en espacios naturales, convirtamos los pinos en leña para quemar y tal vez entonces, a alguien se le ocurra que, en la isla dormitorio que habremos creado es difícil vivir, hay mucho paro y la calidad de vida es muy deficiente.

Pero mientras esto llega, (tiempo al tiempo si no nos movemos antes), gritemos, protestemos, llenemos las calles de nuestras voces y nuestros escritos, denunciemos las desvergüenzas de ladrones y salteadores que vestidos de políticos y mandamases roban nuestro dinero y saquean nuestro patrimonio natural y cultural.

(*) Anselmo Marrero Tejera y José Manuel Espiño Meilán son miembros del colectivo ecologista Turcon.

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