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TURCÓN - Ecologistas en acción

¿Cómo se combaten la pobreza en el mundo o el cambio climático?

¿Cómo se combaten la pobreza en el mundo o el cambio climático?

Hawking sacude la Red en busca de respuestas
El físico sigue la estela de Bono y Gore y pregunta al ciberespacio cómo mejorar el mundo

MÓNICA C. BELAZA - Madrid
EL PAÍS.es - 15-07-2006

Stephen Hawking, en su despacho de Cambridge. (GORKA LEJARCEGI)

Algunas informaciones son gratis; otras se subastan
¿Cómo se combaten la pobreza en el mundo o el cambio climático? ¿Sobrevivirá la especie humana más de 100 años? El físico Stephen Hawking, el cantante de U2 Bono y el ex vicepresidente de EE UU y activista contra el cambio climático Al Gore han lanzado estas preguntas al ciberespacio. La iniciativa, que partió de Yahoo!, ha sacudido la Red, sobre todo en el caso de Hawking: en apenas una semana, casi 25.000 internautas han escrito aportando respuestas a la pregunta del científico, preocupado por si la especie humana durará otros 100 años.

En total, los llamamientos a mejorar el mundo de los tres han reunido más de 50.000 aportaciones. Aunque la iniciativa ha demostrado una gran capacidad de generar debate, Bono y Gore no se han librado de la desconfianza de parte del agora global: algunos cibernautas les acusan de perseguir como fin principal la autopromoción para vender sus libros, discos o películas.

La enciclopedia británica ofrece una única respuesta, información seleccionada para aquel que la va a recibir, por una fuente autorizada. En el caso de la enciclopedia virtual Wikipedia, en el que la fuente puede ser cualquiera, lo que finalmente llega al lector es el contenido de consenso. Páginas como Yahoo! Answers, sin embargo, se basan en la diversidad de respuestas, en la posibilidad de que cualquiera pueda preguntar y cualquiera responder. Todo el mundo opina y todo lo que tienen que decir aparece después ante los ojos del preguntador y del resto de la comunidad. Los temas son infinitos. Se piden desde consejos para adelgazar hasta información sobre política internacional. Hasta que no se lee, es imposible saber si es interesante o no; no hay autoridades de antemano. "Es una forma de generar contenido muy interesante", indica el profesor del Instituto Empresa Enrique Dans. "Consigues que sean los propios usuarios los que elaboren los contenidos, que es la forma más barata de obtenerlos, y con ciertos incentivos logras además que estén contentos por haber contribuido". Para determinar la calidad de las respuestas se ha establecido un sistema de puntos. También democrático. Cualquiera puede votar y decidir si lo que ha escrito el de al lado es una tontería o tiene algún interés.

El físico Stephen Hawking, acostumbrado a ofrecer respuestas, ha aceptado esta vez, preguntar. Lo que no parece probable es que pueda leer a las más de 20.000 personas que han decidido pensar durante un rato sobre la supervivencia de la especie y compartir sus reflexiones con el sabio.
Algunas informaciones son gratis; otras se subastan
En el programa de "respuestas" de Yahoo! -el utilizado por Stephen Hawking, Bono y Al Gore- se lanzan preguntas que, de forma gratuita, contesta cualquiera que tenga la información y quiera compartirla. Sin embargo, otros programas -como el de Google- han optado por primar la información en lugar de la opinión y cobrar por ella.
¿Se necesita un listado de los años de buena cosecha en la región de Himalaya desde el siglo XVII? El internauta interesado puede ofrecer una cantidad y el grupo de más de 500 investigadores de Google Answers, que funciona desde abril de 2002, decidirá si le compensa hacer la búsqueda. En cuanto a alguno de ellos le interese, se pondrá con el tema y hará la búsqueda en 24 horas. Si se ha ofrecido poco dinero, quizás ningún investigador estará interesado en responder.

El listado de las cosechas himalayas probablemente exigiría pasar de los 300 euros, pero siempre se puede tantear, porque el precio lo pone el cliente. "Funciona como un sistema de subasta", explica Bernardo Hernández, portavoz de Google. "Los clientes pujan y los investigadores aceptan o no el encargo. Pero claro, la calidad de la respuesta depende también de lo que pagues por ella. No va a ser la misma por tres euros que por 50".
Si el internauta no queda satisfecho con la respuesta puede pedir explicaciones e incluso exigir que le devuelvan el dinero. Al final, tiene la opción de puntuar al investigador, lo que implica también la posibilidad de castigarlo.
Hay temas prohibidos. Cuando sobre alguna cuestión hay una investigación abierta, no se pueden dar respuestas. El resto se contestan y luego se hacen públicas. aunque la primera fase es de pago, Google no quiere perder de vista la idea que sobrevuela todos estos programas y servicios: compartir el conocimiento a través de Internet. Y se comparte todo: las preguntas y las respuestas. Es una visión de la información que no pone el acento en la selección de contenidos, sino en la posibilidad de tenerlo todo

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